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NO consulte el MANUAL (14)

1 de febrero de 2014

UNA VIDA SIN HIJOS. MI VIDA MÍA Y DE NADIE MÁS.

Lo he aprendido desde pequeña. Lo dice todo el mundo. Lo pone claramente en el MANUAL. Lo anuncian los periódicos, la tele y las vallas publicitarias. Lo repiten en el colegio y en la Universidad. Insisten en ello mis amigas, mis conocidos y mis vecinos. Lo sentencia mi madre, mi peluquera y el señor del kiosco. Todo, absolutamente todo en esta vida te conduce, irremediablemente, a la misma solución: HAY QUE TENER HIJOS.

Se trata de una de las dos puertas que usted encuentra al principio de una bifurcación donde no solo se elige una ruta, sino una forma de vida. De su propia vida. Sepa que no es una puerta cualquiera. Es una puerta que si la abre y se cierra tras de usted, ya no tiene vuelta atrás. Es para siempre. Ya la ha cruzado y lo que ve es lo que le espera. Probablemente lo que observe al traspasar esa puerta no era lo que había imaginado ni tenga que ver con lo que le habían contado, pero es lo que usted ha elegido. Unos dirán a los cuatro vientos que lo que experimentan en el camino que han empezado es un mundo de fantasía lleno de colorines y nubes de algodón de azúcar. Otros pensarán, aunque seguramente no lo dirán, que el algodón no era tan dulce como esperaban. Cada cual vivirá esa etapa sin retorno como pueda y como quiera. Y será una gran aventura. No lo dudo.

Pero hay personas que, de forma voluntaria, elegimos la otra puerta. Es fácil, solo hay dos. Cuando llegó el momento de escoger me puse unas gafas especiales que me permitieron ver la tinta invisible con la que habían rotulado una palabra en cada hoja. En una ponía “ENTRADA” y en la otra “SALIDA”. Si no se coloca usted las gafas esa aclaración no la ve. Por eso la tendencia es pasar por donde lo hace la mayoría. E incluso si se las pone, lo normal es que seleccione la de “ENTRADA” porque es lo lógico y lo natural. Es lo que está establecido. Es la norma. Además, tampoco espere ver usted lo que hay al otro lado. Solo va a manejar en ese momento los grandes titulares que le han contado, pero no los detalles. Y es que las puertas son de madera, no de cristal. Se trata de una decisión importante, créame. No es para tomársela a la ligera. Cualquiera que decida le va a cambiar la vida.

Yo elegí entrar por la de “SALIDA”. No sé porqué, pero sospeché que aunque todas aquellas señales apuntaban inequívocamente hacia la puerta en la que ponía “ENTRADA”, en ese momento decidí que no quería atravesar el umbral por donde estaba accediendo la gran mayoría de las personas que había allí conmigo. Decidí abrir aquella por la que solo optaban unos pocos. Escogí transgredir la indicación. Decidí que ni siquiera quería ver el maravilloso mundo de colores y algodón del que me habían hablado tanto. Y ¿saben por qué? Porque intuí que el azúcar me iba a sentar mal. Mi organismo no es compatible con esa sustancia esponjosa y rosa aparentemente tan apetecible e inocua. He visto personas a las que les sienta divinamente comer varios kilos todos los días y personas que viven permanentemente con un dolor de estómago insoportable. Yo me conozco y sé que sería de las segundas.

Tras observar detenidamente durante años a los que en su día eligieron la puerta de “ENTRADA”, descubrí que comer todos los días a todas horas algodón de azúcar es incompatible con poder hacer un montón de cosas que deseo hacer. En este instante, dentro de una hora, esta tarde, mañana, la semana que viene, el próximo año. Son cosas tontas, insignificantes, sin ninguna importancia ni trascendencia filosófica. Pero quiero hacerlas. Porque para eso mi vida es mía, y de nadie más. Y atravesar la puerta de “SALIDA”, pese a que un poco más hacia adelante descubres que tampoco tiene retorno, creo que ha sido la mejor decisión de mi vida. Exactamente lo mismo que aseguran todos los que eligieron la puerta de “ENTRADA”. Por eso creo que lo importante no es la puerta que uno escoge, sino ponerse las gafas especiales y quedarse todo el tiempo que haga falta delante de ambos letreros hasta tomar la decisión más compatible con nuestro estómago. No con el estómago de nuestra peluquera.

Y no se me confunda. Para nada estoy diciendo que los que ELEGIMOS VOLUNTARIAMENTE entrar por la puerta de “SALIDA” seamos especiales, ni mejores, ni más guapos. Simplemente somos menos. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones.

PS: Remato esta entrada con un artículo infinitamente más interesante que este e infinitamente mejor explicado. Ahí va.
http://www.pikaramagazine.com/2014/02/construyendo-un-discurso-antimaternal/#comment-53509

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From → MANUAL

20 comentarios
  1. Pues ole tú y tu decisión. Di que sí, que ya está bien, que con este tema hay mucha presión social y la gente es muy pesada y poco sincera.
    Es una decisión personal, y punto. De uno mismo y de nadie más. Y, bajo mi punto de vista, lo único que importa es que uno sea coherente con lo que decida.
    Porque tener un hijo no es sólo un paseo de colores, es también el inicio de mil y una complicaciones nuevas, y uno tiene que ser consciente de ello, estar motivado y tener ganas de hacerles frente.
    Y si uno no siente esas ganas, pues a otra cosa, mariposa, que hay mil opciones en la vida.
    Muchos querrían seguir también tu camino pero, por no decirlo en voz alta y por no salirse del redil, terminan pasando por el aro porque es lo que toca.
    Así que lo dicho, ¡ole tú!

    • Gracias por tu punto de vista Olalla y por entender las cosas como hay que entenderlas. Máxime siendo de las que ha tomado justo la decisión contraria a la mía. Un besazo desde España.

  2. santamayte permalink

    Como bien dices los que toman la opción de la SALIDA,afortunadamente sois minoria,porque se acabaria el mundo en cuatro dias,de todas formas observo una tendencia al alza de ese comportamiento(lo cual no está nada mal,dado la superpoblación del planeta)en cualquier caso todas las opciones merecen nuestro respeto.

    • !!!JAJAJAJAJA!!! Pues no había pensado yo en eso… No pasa nada, ya se encargan mis amigas de repoblarlo. La que menos tiene 3 retoños. Muy monos todos, por cierto. Y claro, no solo lo merecen, sino que todas las opciones TIENEN mi respeto.

  3. Pues yo formo parte del club y puede que seamos menos pero creo que poquito a poco el grupo va creciendo. Conozco a algunos y algunas que ya pasan de la cuarentena y no tienen necesidad alguna de cruzar la puertecita.

    En este mundillo globalizado el problema no está en la baja natalidad sino en la sobrepoblación y sobreexplotación de los recursos, por lo que no hacemos sino aportar un poquito de equilibrio.

    Los que optamos por no tener hijos tomamos con claridad y lucidez la decisión de no hacerlo…
    ¿pueden decir lo mismo todos los que los tienen?

  4. Silvia permalink

    Jajajaja…
    Tendria mucho que decir al respecto y ademas me gustaria pasarte un enlace de una bloguera muy interesante que describio en un post muchos de los sentimientos y pensamientos que tenemos los que decidimos libre y concienzudamente no tener hijos..
    Pero eso sera en otro momento porque escribo desde el movil y no me quiero entretener…
    La semana pasada tuve que sacrificar a mi pequeño grandullon y necesito hacer cambios…He empezado pintando la pared del comedor rosa/fucsia/morado (una mezcla de eso mas o menos) y estoy moviendo muebles, tirando cosas etc…
    Te mandare fotos por washap
    Besos

  5. anónimo permalink

    Hombre! tal cual lo cuentas parece la mejor decisión,pero no creo que todos los que habéis decidido no tener hijos lo hayáis hecho tan librememente y tan guay. Yo decidí tener hijos y evidentemente es lo más sacrificado que he hecho y haré en mi vida. No voy a decir que en ocasiones no se me pase por la cabeza imaginarme cómo sería mi vida sin hijos,pero ese momento me dura poco…. no voy muy lejos vaya, porque ser madre es mi elección. La mayoría de mis amigas no tienen hijos y la mayoría de esa mayoría no lo ha elegido tan racionalmente como tú. Se centraron en su vida profesional y los años fueron pasando y cuando se han dado cuenta que quizá podrían ser madres no ha sido posible por diferentes circunstancias, entre ellas la edad, parejas inestables,falta de recursos económicos, etc,etc.Nadie sabe lo que s tener hijos hasta que los tiene, y sí, puedes ver a tu alrededor a papás agotados,sacrificando muchísimas cosas, pero evidentemente no se puede resumir ser padre en sólo eso. Y con esto no quiero decir que ser padre sea la mejor decisión, lo que he querido decir con este rollo que he soltado, que no se puede generalizar de esa manera en dos equipos, yo pienso que quizá tenga que postponer muchas cosas hasta que pase la época de la crianza pero a cambio obtendré otro tipo de experiencias que sólo podré vivirlas siendo madre.Saludo.

    • Muchas gracias por tu aportación, en serio. Me encanta ver todos los puntos de vista y sobre todo me encanta ver que alguien se ha tomado unos minutos para escribir un comentario aquí. Haría algunas puntualizaciones:

      1-Es curioso ver cómo vinculas las decisiones libres a lo “guay”. No lo había pensado pero tienes toda la razón. Es bastante “guay” tomar decisiones libremente.
      2-Hay una diferencia fundamental entre los que DECIDEN LIBREMENTE tener hijos y los que DECIDEN LIBREMENTE no hacerlo. Y es que los segundos no evocamos nostálgicamente ni por un segundo lo que habría sido nuestra vida con hijos. Todos hemos sido hijos y, por tanto, podemos hacernos una idea.
      3-Tienes razón en esto de que “siendo madre se pueden obtener otro tipo de experiencias”. Pero es curioso que yo pueda pronunciar EXACTAMENTE LA MISMA FRASE no siéndolo, ¿no? ¿O es que unas experiencias valen más que otras? ¿Dónde pone eso?

      Y ya para terminar, aunque sin venir al caso, voy a transcribir una conversación que tuve el otro día intercambiando emails con una persona muy querida:

      -Persona muy querida:
      “Pero no se te olvide que en esta vida lo único que tienes verdaderamente son tus hijos, independientemente que te den alegrías o tristezas”.
      – Yo:
      “!!!!Pero yo tengo más cosas!!!!!! Salud, Daniel, Olivia, padre, madre, amigas, amigos, hermanos, sobrinos, familia extensa, una forma de ver la vida, una forma de ser, artículos, proyectos, viajes, ex-novios, redes sociales, amigos en la red, Internet, fotos, libros, películas, paseos, chinos con las amigas….y miles de cosas más que ocupan felizmente mi tiempo y me llenan cada día”.
      -Persona muy querida:
      “!!!Tienes razón!!!”
      – Yo:
      “!!!Pues claro que tengo razón!!! Las personas que dicen esa barbaridad –en esta vida lo único que tienes verdaderamente son tus hijos-, son las que llamo “manifiestamente incapaces de ser felices”. ¿Y sabes por qué? Porque no saben valorar todo lo bueno de las otras cosas que también tienen. ¿Qué triste, no?”

  6. Si, elecciones conscientes. Esas son las mejores. Recuerdo que desde muy joven quise ser padre. De hecho, uno de los factores que hizo que mi anterior relación (8 años) se fuera al traste fue esa: yo quería tener hijos y ella no. Fue uno de muchos, pero si esos otros factores no hubiesen estado habría terminado por romper la relación. Cada uno queríamos entrar por una puerta diferente.
    Para mí ser padre es algo maravilloso y me gustaría tener más hijos. Podría pasarme horas jugando con mis hijas, u observando a la pequeña como juega, cómo se distrae, preguntándome que cómo estructura sus pensamientos su joven cerebro. Admiro la forma en que el cerebro humano va aprendiendo y adaptándose, la forma en que analiza las reacciones de los demás para conseguir lo que desea. Me río mucho escuchando las frases sin vocalizar de la pequeña, la manera en que estructura las frases, con palabras sueltas que transmiten una idea. Y la mayor, con sus siete años y esos problemas típicos de su edad, problemas grandes para ellos que no dejan de ser tonterías, pero que al fin y al cabo son sus problemas y hay que darle la importancia que merecen. O cuando consigue algo difícil, que de entrada lo daba por imposible, esa sonrisa de satisfacción que les ilumina el rostro y que sabes que tú formas parte de esa consecución de objetivos, aunque quedes en un segundo plano.
    Esas son las cosas que hacen que mi falta de sueño, las malas contestaciones, los desafíos, los enfados,etc pierdan peso.
    Y sí, como bien sabéis, los sacrificios personales son enormes. No le dedico apenas tiempo a cosas que me gustaría hacer, pero no lo cambiaría. Me gustan mis hijas, y son la mejor decisión de mi vida.
    Y, desde aquí, que cada cual haga lo que quiera sin pensar en lo que dirán los demás. Para mí es fantástico ser padre, pero creo que debe ser un decisión personal y no social, tomada desde el mutuo acuerdo de la pareja. Por desgracia, no siempre es así, ni tomando la puerta de ENTRADA ni la de SALIDA.

    Un saludo.

    • !Ey Celembor! Esperaba ansiosa tu punto de vista porque, por lo que te leo, conozco esta faceta tuya. Lo que dices son verdades como templos. A mí me encanta mirar cómo juegan y crecen mi sobrino y los hijos de mis amigas. Son mis únicos referentes cercanos. No hay nada más tierno y misterioso que observar desde fuera y con toda la experiencia a cuestas lo que hacen y dicen otros que acaban de empezar (los niños pequeños). Quizás es ese enorme sacrificio personal del que hablas lo que nos haya disuadido de hacerlo a los que hemos elegido la puerta de “SALIDA”. Hemos sopesado y no nos ha valido la pena. Como casi siempre, cuestión de prioridades.

  7. Qué buen debate este que se ha creado aquí.
    Yo creo que tanto una opción como la otra tienen ventajas estupendas y también muchos inconvenientes. Como todo en la vida, vaya, por eso son lo que son: opciones. Y cada uno elegirá la que más le guste y la que mejor se adapte a sus preferencias y circunstancias.
    Para nada estoy de acuerdo con que todos los que eligen no tener hijos tomen esa decisión con claridad y lucidez. Al menos entre la gente que yo conozco, en ambos grupos hay personas que toman su decisión de forma consciente y coherente y otros que simplemente se dejan llevar.
    En mi caso, he decidido sí tener hijos, de forma requeteconsciente, y vivo con auténtica emoción la espera de mi primer retoño.
    No me puedo imaginar ser más feliz de lo que soy en este momento de mi vida, y por eso no creo que nadie que haya tomado la decisión contraria pueda convencerme de las bondades de no tener hijos, simplemente, porque esa no es mi opción ni lo que a mí me hace feliz.
    De la misma manera, no creo que yo pudiese convencerles a ellos de que decidir sí tenerlos es una maravilla, porque ésta no es su opción y son felices con otras cosas y de otra manera.
    Así que lo dicho, ole tú (a nuestra querida blogger) por su decisión consciente y lúcida, y ole también todos los que tomamos la decisión contraria de la misma manera.
    ¡¡Abrazos!!

  8. anónimo permalink

    Uy! yo creo que sigues generalizando demasiado para justificar decisiones. Pero no quiero entrometerme demasiado, sólo quería expresar mi punto de vista y creo que no me he expresado bien o no me has entendido . Yo nunca me imaginé que ser madre es lo que estoy viviendo ahora, porque cuando era hija a la edad de mis hijos ,no entendía el significado del sacrificio que hacían mis padres por mí y mis hermanos.Nadie te explica estas cosas y sólo la experiencia personal es la que vale por mucho que te cuenten o veas. Y claro que me imagino sin hijos y no pasa nada ,como me imagino otras muchas cosas que ni soy y no he hecho, pero eso no quiere decir que las desee o añore,es simplemente una gran imaginación,fantasía,etc,etc. Sigo pensando que esas afirmaciones tan categóricas no me ofrecen gran credibilidad. Respeto ambas decisiones, pero sigo manteniendo que lo que yo te leo parece muy guay ,que no libre, y suelo desconfiar bastante de los que hablan en esos términos.Gacias por publicar mi comentario, un placer pasar por aquí.

  9. Silvia permalink

    Aunque ya hemos hablado de este tema muchas veces y conoces bien mi punto de vista, voy a escribirlo por aquí….
    NUNCA quise ser madre (la UNICA vez que lo llegué a desear fue como un fugaz pensamiento eufórico/enamorado de ese primer amor que creía sería eterno y definitivo en mi vida)
    Desde bien pequeña le decía a mi madre que yo no me casaría ni tendría hijos…. Lo de casarme es obvio que no lo cumplí, pues estuviste en mi boda…. y también es cierto que tuvo remedio.
    Lo de no querer tener hijos, sigue siendo un sentimiento bien definido y una decisión bien sopesada.
    Estuve a punto de cagarla en esa época que se me ocurrió echar un vistazo al MANUAL y casi presionada por las facilidades y exaltación de las bondades maternales por parte de mi madre y de mi ex, que excepto parirlo, se iban a encargar de todo (juasssss) “me comprometí” a ser madre pasados 5 años de matrimonio (ahora miro atrás y lo veo tan absurdo y surrealista…) ya que pensaba que pese a lo que yo pensaba y sentía en ese momento, si la gente después de tener un hijo y enfrentarse a las dificultades naturales de ser padres, volvían a tener otro… No sería tan malo…. Que sentimiento tan simplista…. pero yo tenía 24 años y muchas dudas sobre muchas cosas….
    Conforme se acercaba la fecha (el 2001…. Sería en Valencia, en fallas…. y entre traca y traca… ¡tracatraca!… ¡me parto de la risa sólo de pensarlo!!!!) y ya a punto de cumplir los 30, me entraba una especie de síndrome de ansiedad porque sentía que eso no era lo que yo quería…. Y cuando mi ex marido me dijo que estaba muy entretenido con las tortugas, y que había viso por lo que estaba pasando su hermano, y no quería ser padre… uffffffff…. una bocanada de aire fresco entro en mis pulmones y en mi cerebro…Aún así tuve el valor de preguntar eso de ¿estas seguro? luego no me vengas con que quieres ser padre….. Y si… estaba seguro… ¡y yo más! … Ahí decidí firmemente que jamas de los jamases volvería a tomar una decisión tan sería si no era desde un profundo sentimiento de deseo y convencimiento porque YO lo decido y pienso que me va a hacer feliz… no por hacer feliz a nadie…

    Ahí fue cuando tomé conciencia del que podía haber sido el gran error de mi vida (o no) por haber hecho algo que realmente yo NO DESEABA HACER, pero que creía podía ser bueno para mi, y complacer el deseo de los demás….
    Hoy lo veo tannnnnnn claro, tan diáfano, y tan evidente…. que haber tomado cualquier otra decisión no se si me hubiera llevado a ser mas o menos feliz de lo que soy ahora, pero lo que sí puedo decir con 42 años ya, es que creo que fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, y que la he tomado LIBRE Y CONCIENZUDAMENTE, pues siempre he tenido las condiciones económicas y emocionales propicias para poder haber elegido la otra opción…Las tenía estando casada, y las hubiera podido tener igual estando sin pareja, pues mi madre siempre me animó a tener hijos y me ofreció su ayuda…
    Para más detalle…. incluso hubo una época que me planteé ser “madre de alquiler” (estando aún casada, habiendo decidido no tener ya hijos, y sin saber que estaba prohibido en España) por querer ayudar a unos amigos que tenían dificultades y como “experiencia” personal, pues tenía curiosidad sobre lo que podría ser el hecho FISICO de ser madre, aunque mentalmente tuviera claro lo contrario, pero el sentido común, el miedo a cambiar de opinión cuando sintiera esa vida crecer aunque entonces lo tuviera tan claro, y las dudas de si estaba justificada una experiencia tan arriesgada, hicieron que tan siquiera se lo llegara a plantear a mis amigos…

    Me gusta mi vida…. No ha estado exenta de compromisos ni sacrificios porque mis perros han sido para mí lo más parecido a un hijo…. noches sin dormir, sacrificio económico y de libertad, preocupación de cómo estarán cuando estaba muy lejos y los favores se limitaban a estar informada una vez al día… o durante unas horas….
    Amor incondicional que cuesta entender a los que no están en tu lugar y tienen tu sentimiento, porque cuesta entender que un animal es mucho más que una mascota. Y aún así, conciencia de atadura, de sacrificio, de responsabilidad, y por supuesto de disfrutar muchísimo y ser muy feliz con ellos…

    Hoy, después de haber perdido a Gos y a mis otros 7 “pequeños”, y romper con esa cadena de responsabilidad ELEGIDA libre y concienzudamente también en su día, de la cual no me arrepiento en absoluto, puedo decir que no volvería a pasar por lo mismo… por gratificante que haya sido, y por mucho que me gustaran…. (Algo que pocas madres se atreven a reconocer, y por supuesto lo digo salvando las distancias)
    Hoy elijo ser casa de acogida, ayudarles de forma activa, sociabilizarlos, quererlos, sanarlos, esterilizarlos, buscarles familia, llorar tres días su marcha, y seguir mi camino…. Me basta con el amor que me dan y les doy de forma temporal… No quiero apegos eternos ni responsabilidades que no sean elegidas en el tiempo y con fecha de caducidad (que puede tenerla… o no…)
    No necesito dejar al mundo parte de mi ADN ni algo pequeñito que se me parezca o venga para llenar un vacío, que si resulta no llenarse….. no se puede cambiar o devolver (espero que esto sea entendido en el contexto correcto)
    No necesito dejar herencias ni nada al mundo que no sea el AMOR y la ayuda que dejo ya aquí y ahora con la mayor generosidad con la que puedo contar, de forma desinteresada, a cualquier animal o persona que me pueda necesitar y que se cruce en mi camino y esto último lo digo porque una de las cosas que más gracia me hace es cuando me han catalogado de “egoísta” por no querer tener hijos, cuando un hijo acapara gran parte e tu mundo y te deja sin gran parte de recursos que dedicar al resto del mundo que ya existe…..

    Prefiero focalizar mis esfuerzos en mejorar el mundo que ya hay, viviendo a acorde con mis sentimientos, y no contribuir a restarle recursos porque traigo al mundo un ser más que va a utilizarlos y a hacerlo menos sostenible con bastante probabilidad…

    Conozco a muchas más personas que aunque no se arrepienten de haber tenido hijos, si volvieran a atrás no los tendrían, a personas que se arrepienten de haberlos tenido y les complican la vida sobremanera, a muchísimas madres y padres que no se atreven a decir que si volvieran atrás no los tendrían pero que me dicen eso de “que bien haces en no tener hijos” pero por supuesto también a las que me dicen que no se lo que me pierdo…. aunque sea sacrificado… Lo importante es que lo que hagas lo hagas con conciencia y MUY SEGURO de lo que haces habiendo reflexionado los pros, los contras, y pensándolo 20 veces… Pues es una decisión suficientemente sería como para merecer un estudio y reflexión, exhaustivo al respecto…

    Evidentemente es un punto de vista más, ni mejor ni peor, sino EL MIO, el que yo elijo porque así lo siento…. Y decir lo contrario sería como intentar definir el verde como “el color más alegre de toda la gama” “el que da más luminosidad” “el más relajan” “el mejor elegido” “el más bonito” etc…. Sin darnos cuenta que objetivamente es la mezcla del azul y el amarillo, que puede gustarte mucho o gustarte nada, pero que cada uno tiene su favorito….

    Un beso

    Muakksksssss

    Silvia

    pd… Este es el enlace del post que te dije que al leer era como estar leyendo mis pensamientos….

    http://massobreloslunes.blogspot.com.es/2013/07/no-voy-tener-un-hijo.html

    • Silvia, como siempre, me he deleitado con lo que escribes. Mil gracias por tomarte toooooodo este tiempo. Algo así no se redacta en 2 minutos. Y gracias por el Post recomendado. Lo he leído y he disfrutado mucho. En efecto, dice una por una las razones de peso. Incontestable.

  10. ARAN permalink

    jajajaaja… ¡cuántas veces hemos hablado de este tema¡. Sabes que me parece cojonuda tu opción, sabes que elegí ¡por dos veces¡ la mía libremente, y conoces bastante de cerca hasta hace un tiempo lo que ha supuesto la segunda decisión en mi vida. ¿Lo cambiaría?, ¿para qué mentir? dependiendo del día, del momento del día, de mi estado anímico, del estado de euforia o de lo insoportables o dulces que estén ese día mis retoños contestaría SÍ o NO. Y los adoro ¿qué duda cabe?, pero el yugo de la responsabilidad aún asumida y decidida es difícil de sobrellevar en muchos momentos, quizá me llaméis madre desnaturalizada pero sí, a ratos digo ¡si me lo cuentan no soy madre¡ ¡con lo bien que estaría yo ahora de viaje por el mundo¡, y digo que igual me llaméis porque a pesar de decirlo (¡y sentirlo cuando lo digo¡) yo no me lo parezco a mí misma -lo de desnaturalizada madre digo-. Después de 7 años, muchos sacrificios, muchas satisfacciones, muchas tardes de juegos y muchas experiencias fantásticas de observar cómo esos homo sapiens van convirtiéndose en personitas (y esperemos que en personas -y no homus- en un futuro), yo continúo sin saber si mi elección consciente, libre, pura y responsable es la acertada; ¿lo disfruto?: Por supuesto. ¿Lo sufro y padezco?: por supuesto que también. Pienso en ti, mi querida Laura ¿y añoro y envidio momentos?: ¡pues claro que sí¡. ¿Eso es que elegí la puerta equivocada?, no lo creo. Simplemente creo que además de madre no dejo de ser persona individual, independiente y requiero de mis espacios de libertad también, como ellos (nunca fui madre axfisiante pues me gusta ser persona libre). ¿Elegisteis los demás la puerta equivocada?, a los que no conozco, no lo sé, si pienso en ti: POR SUPUESTO QUE NO, tú opción fue la que más se adecuaba a ti misma y al tu tres (ó 4?) veces esposo. Cada uno tomamos nuestra opción, y qué duda cabe que algunos se equivocan, o no… sólo el tiempo sabrá decirlo. Pero como en todo… cada uno debe asumir lo que decidió en ese momento, y continuar siendo feliz con ello.

    • !!!Eh Arantxa!!! !La mejor noticia del día! Saber de tí me llena de alegría. Me ha encantado tu comentario. Tan sincera como siempre. Todavía recuerdo esos principios de los principios de ser madre por primera vez cuando me decías literalmente: “Yo a veces metería a mi hijo de un mes en un armario para no oirlo. ¿Eso es muy malo?”. Me partía contigo. No sé en qué momento de su vida alguien ha de recibir el premio a la mejor o a la peor madre del año, pero si cuentan las horas netas de pasarlo jodidamente mal por el sufrimiento de un hijo, creo que tienes muchas posibilidades de llevarte la estatuilla dorada. Un gusto leerte. !!Besazo!!

  11. ARAN permalink

    jajaaja.. no me acordaba de aquellos principios ¡qué cierto¡, y cómo me tranquilizaba el que me dijeses “no hombre no, eso seguro que es normal”. Besazos mil

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