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Para mi Olivia

La última poesía que colgué dedicada a Olivia fue el 8 de abril. Igual que las otras de esta serie se trata de textos que compuse hace algo más de 11 años, cuando ella llegó a casa. Olivia ya no está conmigo desde el 12 de junio. Pero como la echo de menos cada día de mi vida he decidido subir aquí la quinta y última de las poesías que en su día le escribí con todo el cariño del mundo. Se titula “Olivia y Daniel”.

Es por la mañana, suena un cascabel

Se despierta Olivia, hora de comer

Muy quieta se queda después de beber

Parece que espera a que llegue Daniel

_______

Cuando lo ve cerca arruga la piel

Le salta, le gruñe, le vuelve a morder

Le chupa la cara y empieza a correr

Ha entrado en la casa por debajo de él

_______

La riñe y le dice que eso está mal

Hartos los vecinos de gritos están

Él se enfada mucho! Qué mala señal!

_______

Pronto se le pasa y en la puerta están

Nada es tan bonito, tan sensacional

Como calle abajo verlos que se van

Piense un poco (32)

No entiendo de política ni falta que me hace. Pero entiendo de discursos. Y de todos los pronunciados por los candidatos a la presidencia del Parlamento Europeo me quedo, sin dudarlo, con este:

Pablo Iglesias Turrión (GUE/NGL ). – Señor Presidente, es un honor dirigirme a ustedes para presentar mi candidatura a la presidencia de esta Cámara. Este Parlamento está llamado a representar la soberanía de Europa y debemos, Señorías, estar a la altura de lo que ello significa hoy.

El sueño de Europa ha sido sepultado muchas veces, pero siempre consiguió despertar de nuevo. Así sucedió hace casi setenta años: Europa volvió a despertar en la resistencia de sus pueblos contra el fascismo, en los supervivientes de los campos de exterminio, en quienes dieron su vida por la justicia y la libertad. Millares de compatriotas míos que habían luchado defendiendo la democracia en España participaron en esa lucha y en ese sueño de justicia. No se imaginan el orgullo que me produce como español que los primeros tanques que entraron a liberar París fueran guiados por combatientes españoles. Hoy, cuando la intolerancia y la xenofobia vuelven a amenazarnos, quiero reivindicar la memoria europea del antifascismo y la de todos los pueblos amantes de la libertad y la democracia.

Señorías, lo mejor de nuestro continente y de nuestra historia común se forjó en las revoluciones que hicieron al pueblo sujeto de derechos, por encima de reyes, de dioses, de nobles y de grandes propietarios. El mejor patrimonio de Europa es la voluntad de sus ciudadanos de ser libres y no ser siervos de nadie. ¡No ser siervos de nadie, Señorías! Eso es la democracia.

Por eso hoy debo decirles que los pueblos a los que debemos las libertades y los derechos sociales no lucharon por una Europa en la que sus gentes vivan en el miedo a la pobreza, a la exclusión, al desempleo, al desamparo frente a la enfermedad. La expropiación de la soberanía y el sometimiento al gobierno de las élites financieras amenazan el presente y el futuro de Europa. Amenazan nuestra dignidad; amenazan la igualdad, la libertad y la fraternidad; amenazan nuestra vida en común.

La creación de nuevas instancias supranacionales no tiene que pagarse al precio de incapacitar a la ciudadanía. Nuestros pueblos no son menores de edad, ni colonias de ningún fondo de inversiones; no conquistaron ni defendieron su libertad para entregársela a una oligarquía financiera. No son términos abstractos, Señorías: todos ustedes conocen bien el problema. Es escandalosa la facilidad con la que se mueven aquí los lobbies al servicio de grandes corporaciones, así como las «puertas giratorias» que convierten a los representantes de la ciudadanía en millonarios a sueldo de grandes empresas. Hay que decirlo alto y claro. Esta manera de funcionar hurta la soberanía de los pueblos, atenta contra la democracia y convierte a los representantes políticos en casta.

Señorías, la democracia en Europa ha sido víctima de una deriva autoritaria. En la periferia europea la situación es trágica: nuestros países se han convertido casi en protectorados, en nuevas colonias, donde poderes que nadie ha elegido están destruyendo los derechos sociales y amenazando la cohesión social y política de nuestras sociedades.

De América Latina aprendimos que la deuda externa está diseñada para ser impagable y que los países que más han crecido lo hicieron con una quita sustancial y una auditoría pública de su deuda. Todos conocen en esta Cámara la deuda perdonada hace no tanto tiempo a Alemania. No es solo una cuestión de justicia: tiene que ver con la integración europea y con la democracia. La deuda es hoy un mecanismo de mando y saqueo a los pueblos del sur.

Eso es lo que está sucediendo en países que con marcado racismo algunos denominan «PIGS». Pero supongo que son ustedes conscientes de que no hay Europa sin sus pueblos del sur, como no la hay sin sus pueblos del este, sometidos también a duras condiciones de la Troika, cuyo rumbo amenaza con destruir el proyecto europeo dejando un rastro de miseria, de pobreza y de violencia.

Pero hay otro camino, hay alternativa a las políticas de empobrecimiento y al secuestro de la soberanía. Este Parlamento, en esta hora crítica para Europa, debe estar a la altura. Debe demostrar sensibilidad y convertirse en el epicentro de una sacudida democrática en la Unión Europea, una sacudida que frene la deriva autoritaria de la Troika. Este Parlamento debe expresar la legitimidad democrática de origen que a todos nos reúne: la voz de los ciudadanos, y no los arreglos entre élites. El Parlamento no puede ser un premio de consolación ni una jubilación dorada.

Señorías, hoy no me dirijo a una Cámara de cinco, de seis o de siete grupos parlamentarios. Tampoco me dirijo a maquinarias de partido. Me dirijo a ustedes, señoras y señores diputados al Parlamento Europeo, porque ustedes tienen un contrato de responsabilidad política firmado con sus pueblos. Me dirijo a los demócratas y a sus conciencias. Nuestra primera fidelidad, a la que todas las demás deben supeditarse, es para con los ciudadanos que nos han elegido. Ellos no están en los pasillos de este edificio, ni en los hoteles que rodean esta Cámara, pero recuerden, ellos son los soberanos y, tarde o temprano, pedirán cuentas de lo que se ha hecho en su nombre.

Me dirijo también, y muy especialmente, a mis colegas eurodiputados de los países del sur de Europa. Ustedes han visto las consecuencias reales que tienen las políticas impuestas por la Troika. Ustedes saben que las políticas de austeridad han fracasado: nuestros países son hoy más pobres, con economías destruidas, con sociedades heridas de injusticia e instituciones cuarteadas por la corrupción y el descrédito. Ustedes saben que es hora de ayudar a nuestros países y ponerse de nuevo en pie.

Les pido que, al menos hoy, voten como griegos, como irlandeses, como portugueses, como italianos, como checos, como polacos, como rumanos, como españoles. No solo para que puedan mirar a la gente a la cara cuando vuelvan a casa, sino porque así estarán defendiendo Europa. Les pido su voto, consciente de que muchos de ustedes no comparten este secuestro de la democracia, sabiendo que muchos de ustedes están sinceramente comprometidos con el bienestar de sus pueblos. Les pido el voto para frenar a la gran coalición que impone la austeridad y el totalitarismo financiero.

Quiero dirigir mis últimas palabras a la ciudadanía y a los pueblos del sur de Europa que han salido a la calle estos años para defender la justicia social y la democracia. A los millones que habéis dicho «¡basta!» en las plazas europeas, quiero deciros que sois el orgullo, el corazón democrático de Europa. Los pueblos de Europa hemos pasado por peores situaciones y nos hemos sacudido a los déspotas. No sé si hoy podremos arrebatarle la presidencia de este Parlamento a la gran coalición, pero si nos seguís empujando, os aseguro que venceremos. El mañana es nuestro.

Olivia (9)

Esta poesía se la escribí a Olivia cuando consiguió a su primera amiga. De eso hace ya once años.

Olivia y Tomasa

Olivia ya tiene una amiga atigrada
Lleva correa, pero nunca se queja
A veces cojea o le duele una oreja
Gorda, tuerta, fea y un poco pesada

Se llevan seis años pero eso no es nada
Olivia es la joven, Tomasa la vieja
Una salta encima, la otra se deja
Juegan en el río, se llenan de baba

Tomasa está triste, no ha sido mamá
Nadie la quería para hacer familia
Siempre le decían ¡otra vez será!

Pero ahora es feliz, ya no tiene envidia
Porque hace unos días que pensando va:
“Las otras mamás no tienen a Olivia”

Piense un poco (31)

Esto que transcribo a continuación no lo he dicho yo, lo dice Robert Charles “Bob” Black Jr., un anarquista estadounidense contemporáneo conocido principalmente por sus ideas críticas de la sociedad basada en el trabajo. Sin embargo, en tanto que comulgo plenamente con la forma y el fondo de las ideas de Bob, me permito compartirlas aquí con todos ustedes. Les recomiendo encarecidamente la lectura del artículo completo. Como siempre, no se queden solo con la parte. Vayan más allá de este Blog e indaguen en el todo.

Bob Black.-“La abolición del Trabajo”
(…) Eres lo que haces. Si haces trabajo aburrido, estúpido, monótono, lo más probable es que acabes siendo aburrido, estúpido y monótono. El trabajo es una explicación mucho mejor de la creciente cretinización que ocurre a nuestro alrededor que incluso esos mecanismos idiotizantes tan señalados como la televisión y la educación. La gente que pasa su vida regimentada, dirigida de la escuela al trabajo y enjaulada por la familia, primero, y el asilo de ancianos, al final, está habituada a la jerarquía y es psicológicamente esclava. Su aptitud para la autonomía está tan atrofiada que su miedo a la libertad es una de sus pocas fobias con fundamento real. Su entrenamiento en la obediencia en el trabajo se traslada a las familias que ellos mismos forman, reproduciendo de esta manera el sistema en todos los ámbitos, y se lleva a la política, a la cultura y a todo lo demás. Una vez que has drenado la vitalidad de la gente en el trabajo, probablemente se someterán a la jerarquía y a la experiencia en todo. Están acostumbrados a ello.

Y para los que no se fían de las traducciones y les gusta ir a las fuentes, he aquí la transcripción del pasaje original.

Bob Black-“The abolition of work
(…) You are what you do. If you do boring, stupid, monotonous work, chances are you’ll end up boring, stupid and monotonous. Work is a much better explanation for the creeping cretinization all around us than even such significant moronizing mechanisms as television and education. People who are regimented all their lives, handed off to work from school and bracketed by the family in the beginning and the nursing home at the end, are habituated to hierarchy and psychologically enslaved. Their aptitude for autonomy is so atrophied that their fear of freedom is among their few rationally grounded phobias. Their obedience training at work carries over into the families they start, thus reproducing the system in more ways than one, and into politics, culture and everything else. Once you drain the vitality from people at work, they’ll likely submit to hierarchy and expertise in everything. They’re used to it.

!Despertad ya de una vez, CAPULLAS! (17)

Esta canción, de cuya existencia supe por mi dealer en la sombra de cosas curiosas (Olalla y su chispeante Blog “Adiós al gris“), va dedicada a dos mujeres de mi familia extensa: L y M. Con todo el cariño, aunque para eso tenga que emplear términos florales.

Cada una de ellas sabe, exactamente, por qué se la dedico.

Piense un poco (30)

El gran Ángel de “Vivir al máximo” lo ha vuelto a hacer. Ha conseguido resumir en nueve párrafos lo que yo vengo intentando decir en 92 entradas.
He aquí su más que irónico Post “9 consejos para llevar una vida convencional”.
Por enésima vez, insisto, piense un poco.
http://viviralmaximo.net/vida-convencional/

Olivia (8)

Nuevo vídeo de Olivia grabado en ese año cero del que íbamos hablando…

NO consulte el MANUAL (14)

UNA VIDA SIN HIJOS. MI VIDA MÍA Y DE NADIE MÁS.

Lo he aprendido desde pequeña. Lo dice todo el mundo. Lo pone claramente en el MANUAL. Lo anuncian los periódicos, la tele y las vallas publicitarias. Lo repiten en el colegio y en la Universidad. Insisten en ello mis amigas, mis conocidos y mis vecinos. Lo sentencia mi madre, mi peluquera y el señor del kiosco. Todo, absolutamente todo en esta vida te conduce, irremediablemente, a la misma solución: HAY QUE TENER HIJOS.

Se trata de una de las dos puertas que usted encuentra al principio de una bifurcación donde no solo se elige una ruta, sino una forma de vida. De su propia vida. Sepa que no es una puerta cualquiera. Es una puerta que si la abre y se cierra tras de usted, ya no tiene vuelta atrás. Es para siempre. Ya la ha cruzado y lo que ve es lo que le espera. Probablemente lo que observe al traspasar esa puerta no era lo que había imaginado ni tenga que ver con lo que le habían contado, pero es lo que usted ha elegido. Unos dirán a los cuatro vientos que lo que experimentan en el camino que han empezado es un mundo de fantasía lleno de colorines y nubes de algodón de azúcar. Otros pensarán, aunque seguramente no lo dirán, que el algodón no era tan dulce como esperaban. Cada cual vivirá esa etapa sin retorno como pueda y como quiera. Y será una gran aventura. No lo dudo.

Pero hay personas que, de forma voluntaria, elegimos la otra puerta. Es fácil, solo hay dos. Cuando llegó el momento de escoger me puse unas gafas especiales que me permitieron ver la tinta invisible con la que habían rotulado una palabra en cada hoja. En una ponía “ENTRADA” y en la otra “SALIDA”. Si no se coloca usted las gafas esa aclaración no la ve. Por eso la tendencia es pasar por donde lo hace la mayoría. E incluso si se las pone, lo normal es que seleccione la de “ENTRADA” porque es lo lógico y lo natural. Es lo que está establecido. Es la norma. Además, tampoco espere ver usted lo que hay al otro lado. Solo va a manejar en ese momento los grandes titulares que le han contado, pero no los detalles. Y es que las puertas son de madera, no de cristal. Se trata de una decisión importante, créame. No es para tomársela a la ligera. Cualquiera que decida le va a cambiar la vida.

Yo elegí entrar por la de “SALIDA”. No sé porqué, pero sospeché que aunque todas aquellas señales apuntaban inequívocamente hacia la puerta en la que ponía “ENTRADA”, en ese momento decidí que no quería atravesar el umbral por donde estaba accediendo la gran mayoría de las personas que había allí conmigo. Decidí abrir aquella por la que solo optaban unos pocos. Escogí transgredir la indicación. Decidí que ni siquiera quería ver el maravilloso mundo de colores y algodón del que me habían hablado tanto. Y ¿saben por qué? Porque intuí que el azúcar me iba a sentar mal. Mi organismo no es compatible con esa sustancia esponjosa y rosa aparentemente tan apetecible e inocua. He visto personas a las que les sienta divinamente comer varios kilos todos los días y personas que viven permanentemente con un dolor de estómago insoportable. Yo me conozco y sé que sería de las segundas.

Tras observar detenidamente durante años a los que en su día eligieron la puerta de “ENTRADA”, descubrí que comer todos los días a todas horas algodón de azúcar es incompatible con poder hacer un montón de cosas que deseo hacer. En este instante, dentro de una hora, esta tarde, mañana, la semana que viene, el próximo año. Son cosas tontas, insignificantes, sin ninguna importancia ni trascendencia filosófica. Pero quiero hacerlas. Porque para eso mi vida es mía, y de nadie más. Y atravesar la puerta de “SALIDA”, pese a que un poco más hacia adelante descubres que tampoco tiene retorno, creo que ha sido la mejor decisión de mi vida. Exactamente lo mismo que aseguran todos los que eligieron la puerta de “ENTRADA”. Por eso creo que lo importante no es la puerta que uno escoge, sino ponerse las gafas especiales y quedarse todo el tiempo que haga falta delante de ambos letreros hasta tomar la decisión más compatible con nuestro estómago. No con el estómago de nuestra peluquera.

Y no se me confunda. Para nada estoy diciendo que los que ELEGIMOS VOLUNTARIAMENTE entrar por la puerta de “SALIDA” seamos especiales, ni mejores, ni más guapos. Simplemente somos menos. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones.

PS: Remato esta entrada con un artículo infinitamente más interesante que este e infinitamente mejor explicado. Ahí va.
http://www.pikaramagazine.com/2014/02/construyendo-un-discurso-antimaternal/#comment-53509

Extracto del Manual matriz de las sociedades democráticas (4)

Bloque III-Madurez

Capítulo 7- Haga como que no pasa nada, aunque viva cada día odiando profundamente a su trabajo y a su mujer/marido.

Sección b)-Su puesto de trabajo

Variante ii)-Rentas medias (gente que todavía conserva su trabajo)

“Es lunes. A trabajar. No le dé más vueltas. ¿O es que piensa usted que le queda otro remedio? ¿No ha leído el refranero español? ¿O la Biblia? –El trabajo dignifica y además nos hace libres-  ¿Acaso tiene algo que objetar a esta afirmación? Mire a su alrededor. Mire la tele. ¿No ve esos señores con corbata lo dignos que están en sus escaños de madera en ese edificio tan bonito? Pues están trabajando. Por usted, por España. ¿No se siente usted más libre levantándose todos los días a la misma hora pero pensando que el domingo podrá elegir a qué restaurante llevar a su familia a comer? Usted gozará de esa libertad el domingo y todos los domingos gracias a su trabajo, gracias al dinero que gana por su trabajo. ¿Que no se siente muy digno y que no está del todo satisfecho con esa libertad? ¡No se queje hombre!, y de gracias. Mire a todos esos indignos que encima se han tenido que apuntar al paro. Por favor, deje de pensar en tonterías de esas de despedirse de su trabajito de toda la vida y hacer (en cambio) algo que le guste, o que le apasione, o que le haga feliz. ¿No ve que perderá toda su dignidad y además ya no será libre porque se verá atrapado en ….. (…..)?”

Pues esto es lo que dice el MANUAL, exactamente en la sección indicada. Así está escrito y así seguirá por los siglos de los siglos. Es la tradición, es la costumbre, es la revelación, es la autoridad, es lo que nos han enseñado, es lo que hemos visto en nuestros abuelos, nuestros padres y lo que deseamos para nuestros hijos. Pero, ¿es lo que de verdad queremos? ¿Hemos probado otra cosa? ¿Hemos investigado otros caminos? ¿Hemos pensado en otras alternativas? ¿¿ES LO QUE HAY??

Mire este corto de animación que una amiga me envió el otro día y contéstese usted mismo. Obsérvelo con un poco de profundidad, no se quede en la mera anécdota. Analice en serio el sentimiento que le deja. En definitiva, vaya más allá.

!Despertad ya de una vez, capullos/as! (16)

Si usted se autodenomina “Life coacher” (o una gilipollez similar), o conoce a uno/a personalmente, o está familiarizado de manera directa o indirecta con este sector profesional sospechoso y sospechosamente en auge, lo que va a leer a continuación seguro le sonará de algo. Posiblemente no le guste y se posicione con vehemencia en contra de lo que digo. Pero he aquí, precisamente, lo emocionante de la vida: cada uno tenemos una opinión diferente sobre las cosas, y algunos hasta tenemos la osadía de ponerlo por escrito. Les invito aquí, faltaría más, a dar la suya propia.

Antes de redactar esta entrada me he informado. He estudiado el tema y he visitado algunas decenas de sitios web donde las mismas decenas de “entrenadores para la vida” ofrecen sus consejos a quien quiera tomarlos. Unos los regalan y otros los venden a cambio de dinero. Tanto en uno como en otro lado he comprobado, para MI tranquilidad, que de todo hay en la Viña (no sé si del señor o de la señora). No daré nombres, aunque podría, para SU tranquilidad.

Y es que, en efecto, para REGALAR consejos sobre cómo conseguir tus propósitos, cómo organizar tus objetivos del año entrante o cómo afrontar un cambio radical de vida basta con saber enlazar unas cuantas ideas y ponerlas por escrito. No es necesario ser un experto en marketing o en programación neurolingüística, ni siquiera un ingeniero en telecomunicaciones o un consultor en gestión del conocimiento, ni tampoco un ingeniero a secas. Aunque, a decir verdad, parece que si has estudiado cualquiera de esas carreras tienes infinitas más probabilidades de triunfar en este campo. Increíble pero cierto. Y si no, investiguen mínimamente el sector.

Sin embargo, cuando hablamos de VENDER estos consejos, entramos de lleno en otro pantano. Como es usted de los listos, se tomará el resto de mi disertación en consonancia con sus capacidades reales y elevará su discurso interior hasta el punto de decidir entre seguir con lo que está haciendo en la vida o dejar a los auténticos profesionales que hagan su trabajo.

INTRUSISMO. De intruso. Dícese del ejercicio de actividades profesionales por persona no autorizada para ello. Puede constituir delito. RAE.

Señores “Life coachers”, los impostores no los de verdad, intrusos de la psicología aplicada, vendedores de obviedades, mercaderes de la ignorancia y la desesperación, por si no lo sabían en el año 2006 ya estaba todo dicho, e incluso mucho antes. Pero fueron la película “The Secret” de Prime Time Producciones y el libro del mismo nombre de Rhonda Byrne quienes se encargaron de extender la impostura y popularizar la gran farsa. Ustedes, los de ahora, solo han tenido que traducirla al español.

●Les dejo un artículo que escribí en 2009 en una revista femenina.

TÍTULO DEL ARTÍCULO: “EL SECRETO DEL SECRETO”

¿Alguien no ha leído todavía “El Secreto”? ¿Y “Descubre el Secreto”? ¿Y “Más allá de El Secreto”? ¿Y “Las claves de El Secreto”?
Si la respuesta es NO, deja inmediatamente todo lo que estés haciendo, corre lo más rápido que puedas a la primera librería y hazte con un ejemplar de cada título antes de que sea demasiado tarde, o termina de leer este artículo, no hagas nada de lo anterior y te habrás ahorrado sesenta euros.

He de reconocer, sin embargo, que yo no sólo los he ojeado todos sino que además he disfrutado con cada línea, y eso que actualmente lo último que me conviene es un libro de autoayuda ya que, en plena crisis internacional, lo que procede es pasar urgentemente a la acción y dejar para otro rato las lamentaciones circulares y los valles de lágrimas de efecto paralizante. Por eso quiero que conste que lo hice con el único propósito de descubrir no el secreto, sino la impostura.

Para ello hay que empezar denunciando (sin doblez) que la señora Rhonda Byrne, el matrimonio Attwood, Doña Brenda Barnaby y el señor Daniel Sèvigny, autores respectivamente de las cuatro obras aludidas, han hecho definitivamente el agosto estirando hasta la náusea el ya de por sí desconcertante libro “El Poder del Ahora” del canadiense Eckhart Tolle. Esta última perla majórica de la literatura contemporánea apunta maneras desde la misma portada, pues ya sólo con leer el subtítulo—”Una guía para la iluminación espiritual”— una se queda tan pasmada que la mente se le pone completamente en blanco, consiguiendo así, desde el primer momento, lo que el escritor pretende que aprendamos a lo largo de sus doscientas veinte páginas. Debe ser precisamente esa la razón por la que su eficacia está fuera de toda duda y por la que un tal Marc Allen, autor a su vez de “El Arte de vivir el Tantra” y “Visionary Business“, señala en la contraportada que “Hay en este libro una energía vital que casi se puede sentir cuando uno lo toma en sus manos”.

He observado que estos librillos—pues denominarlos obras literarias o simplemente libros, produce demasiado eco en sus huecas cajas de resonancia—, se presentan al lector con estudiadas y altisonantes locuciones de elogio y alabanza que otros autores, a su vez, han pronunciado al respecto. Y a poco que nos fijemos vemos claramente que todos ellos son siempre los mismos. Por ejemplo Deepak Chopra, poeta-profeta de la medicina alternativa, tal y como lo describió la prestigiosa revista Time, también se reserva su espacio en la portada de “El Poder del Ahora”, y el enunciado que elige es “Uno de los mejores libros publicados en muchos años. Cada frase resuena a verdad y poder”. Este caballero es, al mismo tiempo, el autor de títulos como “Poder, libertad y gracia”, “El libro de los Secretos”, “Iluminación”, “Las 7 leyes espirituales del éxito”, “Viaje hacia el bienestar”…y al menos una veintena más — en la mayoría de los cuales hacen sus comentarios varios de los sujetos antes aludidos—. Es fácil imaginarlos reunidos alrededor de una gran mesa votando democráticamente cuál de los presentes sacará al mercado el próximo best seller y quién hará su escueto pero contundente comentario en las solapas, resultando por ende favorecido para publicitar sin tapujos su obra más reciente. Por descontado, acordarán in situ y de forma igualmente consensuada, el título y subtítulo de la criatura. No me extrañaría incluso que el asunto se organizara por turnos rotatorios.

La cadena de libros de superación y mejora personal para la recomposición espiritual es casi infinita, como lo son los ingresos anuales de sus creadores. Archimillonarios que día a día multiplican por mil sus indecentes fortunas con la ayuda de la autoayuda. Pérfidos magnates que se aprovechan deliberadamente de la desesperación, la insatisfacción personal y la falta de personalidad, o lo que es lo mismo, que rentabilizan la forma de ser y sentirse del noventa y ocho por cien de la población del planeta. En definitiva, ávidos observadores de miserias ajenas y maestros narradores de la obviedad.

Es momento de transcribir algunas frases que orbitan entre las páginas de estos textos. Por ejemplo “…en ausencia del tiempo psicológico tu sentido de identidad procede del Ser, no de tu pasado personal”, “…cuando has obtenido los primeros atisbos del estado intemporal de conciencia, empieza un ir y venir entre la dimensión temporal y la presencia”, “…la atención consciente sostenida corta el vínculo entre el cuerpo-dolor y tu proceso de pensamiento, y pone en marcha el proceso de transmutación”. Y mi favorita: “El propósito externo pertenece a la dimensión horizontal del espacio y del tiempo; el propósito interno implica una profundización en tu Ser, en la dimensión vertical del ahora intemporal”.

Por favor, reunamos un poco de sensatez…¿¿pero alguien realmente entiende una sola palabra de todo esto??

En serio que con esta crítica lo último que pretendo es desprestigiar toda esta bibliografía enrevesada y oportunista que se extiende rápidamente como una epidemia, porque con ello estaría desenmascarando a miles de personas excelentes pero confusas que llenan sus estanterías con estos títulos en los que siempre, invariablemente, aparece la palabra “poder”, “secreto”, “espiritual”, “fuerza”, “felicidad”, “verdad” o “éxito”. Y la verdad es que el secreto del éxito es poder olvidarse de lo espiritual y emplear toda nuestra fuerza en encontrar la felicidad. Sin más.