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Consulte el MANUAL (Parte 7)

Qué quiere que le diga. Hay una diferencia entre que te guste mucho viajar y ESTO:

Impresionado ¿eh?

Uno sabe que estas cosas existen, lo intuye, alguien se lo ha contado…pero verlo con tus propios ojos es muy diferente. A mí me ha hecho reflexionar. ¿Y sabe lo que he hecho? Me he ido directamente al altillo, he recuperado mi MANUAL y me he leido unas cuantas páginas del tirón para que se me pasara la angustia. Ahora estoy mucho mejor, gracias.

Piense un poco (29)

Pocas veces me he sentido tan identificada con un vídeo colgado en Youtube. Salvo que sea mío.
Pocas veces me quedo mirando imágenes fijamente sin saber qué hacer ni qué decir en una pantalla de plasma.

-Haga usted el chiste de Rajoy ahora-

Pocas veces alguien me explica, exactamente, lo que me pasa. Es oficial, estoy enferma y padezco “EL SÍNDROME DEL ETERNO VIAJERO”. No dejen de ver esta maravilla de 13 minutos y de escuchar cada palabra. Si lo que Lucía y Rubén le cuentan le parece una chorrada, creo que este rincón no es lo que andaba buscando. A mí también se me va la vida, en serio, pero mientras tanto procuro estar siempre rodeada de escenas y escenarios irrepetibles. Y hago todo lo posible para que así sea.

CACA VERDE. BY SENOSVA LAVIDA.

Vídeo creado por mí misma en 58 segundos. Un horror. Todo ha sido fruto del desquicie.

http://www.dvolver.com/live/movies-935158

Imagen

Olivia (7)

Feliz 2014

Olivia (6)

2008. AÑO CERO.
Los cuatro meses que cambiaron, para siempre, el rumbo de la historia.

Concurso “Vivir al Máximo”

Hoy me he levantado y hace un día de esos únicos. Montfalcon, quesos franceses, un montón de libros nuevos, pan de pueblo, hierba verde por todas partes, silencio, sol, buena compañía, veinticuatro horas por delante…¿what else?

Y encima me acabo de enterar de que un amigo me va a regalar un libro que me apetece mucho leer porque le ha gustado algo que he escrito. El remate perfecto.

No lo explicaré todo porque hay cosas que son infinitamente más emocionantes si las descubrimos por nosotros mismos. Por eso, y porque el cuerpo me lo pide, comienzo una serie donde tomaré prestadas algunas de las respuestas que más me han llamado la atención en el concurso que Ángel propuso en su incontestable Blog “VIVIR AL MÁXIMO“.

Ahí va la primera. Por cortesía de Modesto.

¿Cuál es para ti el significado de la expresión “vivir al máximo”?

¿Que qué es? Pues es algo muy sencillo, es poder hacer lo que quieras y tener dinero para hacerlo, no? No, sabes tan bien como yo que hay más, quizá mucho o poco, pero hay algo más.

Si hacer lo que quieres es libertad y amar lo que haces es felicidad, entonces vivir al máximo es ser “libremente feliz”, y “felizmente libre”. Vivir al máximo es el ejemplo perfecto de la Navaja de Ockham: la explicación más sencilla es la correcta. Y es que eso es justo lo que no nos dijeron, que vivir así, al máximo, es, con diferencia, lo más sencillo que podemos hacer en nuestra vida. Pero déjame decirte algo, algo en lo que la mayoría fracasamos en entender: sencillo no significa fácil. Es un concepto simple, pero ponerlo en práctica resulta tan difícil… Déjame enfocarlo de otro modo. ¿Sabes? A veces, cuando un concepto no se entiende, es mejor empezar por definir lo que no es, para ir delimitando su campo, para luego pasar a concretar. Vivir al máximo no es ser extremadamente inteligente, ni extremadamente disciplinado, ni extremadamente valiente. Sigue leyendo, que ahora nos estamos acercando de verdad. Vivir al máximo no es ser muy muy muy inteligente, sino que significa ser lo “suficientemente” inteligente como para darte cuenta de que tu camino es único y, como tal, tus pasos no tienen por qué andar por el sendero que ya está marcado, lo suficientemente inteligente como para elaborar un plan, tu propia ruta. Vivir al máximo no es ser extremadamente disciplinado, solo lo suficientemente disciplinado como para ceñirte a ese plan, seguir las reglas, las indicaciones sobre tu ruta, que tú mismo te has marcado. Y, por último, vivir al máximo no es ser extremadamente valiente, sino ser lo suficientemente valiente como para, si llegara el momento, reconocer que estás perdido, desandar el trecho de camino que necesites, analizar en qué falló tu plan y elaborar uno nuevo. Y vuelta a empezar.

Vivir al máximo tiene poco que ver con lanzarte en paracaídas y probar experiencias nuevas cada semana, verdad? Pues sí, y no. Porque solo si tú lo decides así, estarás viviendo al máximo. Y es que vivir al máximo es ser el único responsable de las decisiones que tomas, ya sabes, “estamos condenados a ser libres” y esas cosas que se dicen desde hace tantos siglos y que aún no nos hemos atrevido a creer. Y es que vivir al máximo es creer, es soñar y, sobre todo, es vivir. Vivir al máximo, profundamente al máximo es, finalmente, irse a la cama y quedarse durmiendo a la primera de cambio con esa sonrisa que desvela que ha sido un día perfecto. Vivir al máximo es levantarse con ganas, con muchas ganas, por la cantidad de cosas que quieres hacer, y tener el tiempo para hacerlas. Vivir al máximo es ser el dueño de todos y cada uno de los segundos de tu vida, y que nadie te robe, ni te deba, ni uno solo de ellos. Vivir al máximo es estar siempre donde uno quiere estar, y jamás estar donde tiene que estar, sobretodo, si no quiere estar ahí. Vivir al máximo es engancharse a la adrenalina, viajar por el mundo con una mochila, tanto como lo es despertarse cada mañana al lado de la misma persona, o sentir su respiración en la nuca y saber que no tienes que salir de la cama si lo que deseas es que ese momento dure 3 horas más. Vivir al máximo es mirar en torno, cuando estás solo en un lugar, ya sea el salón de tu casa, un hotel lujoso, una esquina de Londres o una habitación de albergue de Shanghái, y sonreír, por saberte en el único lugar en el que desearías estar en ese momento. Vivir al máximo es poder decir, en cada momento “no tengo nada mejor que hacer”, literalmente, es decir, no habría nada en mi vida que me hiciera sentir mejor que exactamente esto. Vivir al máximo es reír sin sentirte vulnerable y vivir de modo que no puedas arrepentirte, que es muy distinto de no cometer errores. Nos enseñaron que para no arrepentirnos debíamos tomar la decisión correcta, y se guardaron así el secreto de que cometer errores es la mejor manera de aprender, siempre que seas lo suficientemente valiente como para pedir una disculpa o, simplemente, tomar la decisión de cambiar de dirección. Vivir al máximo es, pues, no tener miedo a equivocarse porque, si has entendido lo que te he dicho, el concepto “error” ha dejado de existir para ti; lo has cambiado por el concepto “experiencia”.

En definitiva, vivir al máximo es ser, y sentirse, rico. Saber que, haciendo lo que estás haciendo, solo te estás enriqueciendo, aprendiendo algo nuevo, conociendo alguien de quien aprenderás algo, bueno o malo, ejemplo a seguir o a evitar, experiencia a repetir o de la que alejarse, pero aprendiendo al fin y al cabo. Vivir al máximo es crecer, florecer. Vivir al máximo significa ser una persona más completa cada día. Pero sobre todo, más satisfecha. Vivir al máximo es sentirse realizado.

Como ves, en ningún momento he hablado del dinero, porque desde hace mucho tiempo la gente me ha mirado de muchas formas (y ninguna buena) cada vez que les he espetado que el dinero no me importa porque, en realidad, el dinero no vale nada; me encanta la frase de “hay gente tan pobre que solo tiene dinero”. Mira, déjame decirte dos cosas. La primera es que el dinero es un cabrón sobrevalorado; un puñado de papel y metal al que todos hemos coincidido en otorgarle un valor (esto ya lo sabes, lo has explicado antes); José Luis Sampedro, que en paz descanse, ya dijo en su momento “El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida”. Y Si haces todo lo que tienes que hacer, como lo tienes que hacer, encontrarás la manera de tener el dinero suficiente como para sentirte rico, y ya sabes que la riqueza no se mide en euros, ni dólares, ni yenes, sino en momentos y en sentimientos. Y la segunda es que si, habiendo llegado hasta aquí, aún eres capaz de decirme “sí pero es que para todo eso hace falta dinero”, entonces lamento decirte que no has entendido nada de lo que intentaba explicarte.

Finalmente, vivir al máximo debe de ser, cuando llegue el momento, poder sonreír al “cruzar al otro lado”, sabiendo que, durante toda la vida, nunca pudimos hacer nada que nos aportara más satisfacción que lo que realmente hicimos.

Termino la respuesta con una frase que tengo grabada en la mente y en el corazón: Vivir, esa será mi gran aventura – Peter Pan.

Piense un poco (28)

Cada semana reviso varios vídeos, manifiestos y demás reivindicaciones de personas que, como usted y yo, ya no aguantamos más. Y me refiero a no aguantar más el verle la cara día tras día a la clase política. Sí, en horizontal, a toda la clase política. Ya está bien de salvar a ese que me cae bien porque parece que se está esforzando.

Verá que casi nunca reproduzco aquí ninguna de ellas porque este es mi Blog y hago lo que quiero y porque no son lo suficientemente (…). Ponga usted ahí lo que quiera. Sin embargo, hoy lo voy a hacer.

No deje de ver esta certera intervención de un médico de familia en una tertulia televisiva de cuyo nombre no quiero acordarme. No se ponga usted nervioso si piensa, hacia la mitad, que el indignado galeno no va a decirlo todo. Le aseguro que al final no se deja nada en el tintetro. PERO NADA-DE-NADA.

Piense un poco (27)

Sin rodeos. Rellene el siguiente cuestionario preguntándose con qué frecuencia le gustaría repetir cada una de estas situaciones:

a) Dormir con la persona de la que ESTOY enamorado como un adolescente

  • Nunca
  • A veces
  • Todos los días

b) Dedicar 8 horas al día a hacer algo que me apasiona

  • Nunca
  • A veces
  • Todos los días

c) Reír a carcajadas

  • Nunca
  • A veces
  • Todos los días

d) Hacer algo original, divertido y diferente

  • Nunca
  • A veces
  • Todos los días

Ahora vuelva a realizar el cuestionario preguntándose con qué frecuencia vive usted REALMENTE esas mismas situaciones.

Ahora piense un poco en por qué lo que usted DESEA ni se parece remotamente a lo que usted HACE.

Si le han entrado ganas de llorar hágase la siguiente pregunta: ¿Dónde pone que esto deba seguir siendo así hasta el final de sus días?

Y ahora, deje de compadecerse y haga algo con su vida antes de que su vida lo deshaga a usted.

!Despertad ya de una vez, capullos/as! (15)

Hoy he sentido la urgente necesidad de transcribirles a ustedes mi pasaje favorito de mi obra poética favorita: “El estudiante de Salamanca”, de José de Espronceda. Deléitense y despierten, si es que aún están dormidos.

La vida es la vida: cuando ella se acaba,

acaba con ella también el placer.

¿De inciertos pesares por qué hacerla esclava?

Para mí no hay nunca mañana ni ayer.

Si mañana muero, que sea en mal hora

o en buena, cual dicen, ¿qué me importa a mí?

Goce yo el presente, disfrute yo ahora,

y el diablo me lleve si quiere al morir.

Olivia (5)

Tengo a Olivia durmiendo a mis pies. Esperando a que la baje a la calle. Respira pausadamente y es feliz. No se ha enterado del último chisme de la princesa del pueblo ni de que ha vuelto a subir el paro. Y lo cierto es que le da exactamente lo mismo.
Esta es la tercera de las 5 poesías que le dediqué cuando empezó a vivir conmigo hace algo más de una década. Se titula “Olivia pasea”.

Va por la acera moviendo su cola

Mira a los niños y a aquella señora

Su paseo odiaba, le encanta ahora

Porque en la calle nunca está sola

_______

 Al pasar la esquina ve una farola

Corre hacia ella cual locomotora

Salta una lata y una mecedora

En el otro lado hay una juanola

________

 Atenta se queda, es una traca

Pero se sienta y el aire olfatea

Más importante parece esa caca

________

Con Curro y Rocky de nuevo festea

Está más tiesa que un bote de laca

Mejor nos vamos que va a haber pelea